Me siento tonta. Me enfado conmigo misma por permitirme caer en el canto de las ilusiones. Son como sirenas, los navegantes saben que no deben oirlas, de otra forma estarían perdidos.
Pero mi voluntad es débil. No puede contra ellas. Mi razón la obliga a poder, mi corazón quiere callar a la razón, mis ojos y oídos le dicen que no sea necio, y mi alma solo observa la gran maraña de contradicciones...en silencio. Los pensamientos giran en torno a todos ellos, algunos diciendo una cosa, otras diciendo lo contrario. Y el alma llora en silencio, y nadie la ve. ¿A quién creerle?. No confía ni siquiera en ella misma. Jamás se había equivocado hasta ahora, las almas no se equivocan. Nacieron en algún lugar y tiempo desconocidos para nosotros, y consigo llevan el lenguaje que todo el mundo comprende, un lenguaje sin palabras, un lenguaje silencioso, pero fuerte. Por eso no se equivocan, porque son sabias.
Pero la mía duda. Intenta convencerse día a día que esto se acabó. Las almas no son perezosas eh. Ellas trabajan mucho, se esfuerzan...supongo que cuando alguien siente que no tiene fuerzas, es su alma la que lo empuja hacia adelante. Todo el mundo alguna vez oyó eso de "No sé de dónde saqué fuerzas, pero las tuve". Yo opino que es del alma. Bien, volviendo al tema, ella se esfuerza por pensar que se acabó. Y ninguna de las tantas palabras tuyas que la golpearon, pudo contra ellas. Supongo que el único que podrá es el tiempo.
El único momento en el que mi alma habla es cuando consigue dar algún grito desgarrador. Eso es porque el dolor la pellizca en el brazo. Ahi se enfada, y busca a la esperanza. Le echa la culpa de sus males, y le dice que se vaya de aqui, que no tiene nada que hacer. Pero la esperanza la oye sin decir nada, la mira con compasión, y simplemente seca las lágrimas de su rostro. Las ilusiones no se despegan de la esperanza, van juntas a todos lados.
Al ver un escrito dedicado al alma, acompañado por su melodía favorita, nadie pudo evitar sonreir. Porque el alma sonrió. Los acordes le hicieron caricias, y las palabras lograron que los ojos no llevaran la contra al alma. Y en ese momento de debilidad, el corazón le dijo al miedo que callara...otra vez. Y el alma volvió a sonreir al ver palabras que, según dices, son sordas. Esas palabras le dieron fuerzas. Y le hicieron oir a las ilusiones...y el alma se perdió por completo en sus cánticos.
Hoy el alma decidió hablar otra vez. Y al hacerlo, volvió a llorar. Y a dejar de sonreir. Otra vez se sentó en su rinconcito, derramando lágrimas de plata, sin emitir sonido, sin mirar a nadie más. Y todos volvieron a armar la gran confusión que habita en mi. Ilusiones, corazón, razón, ojos, oídos, esperanza, pensamientos, sentimientos, cualquier otro que pueda opinar algo al respecto.
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